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La Asociación Acmid Donna Onlus uno de los galardonados en la XXIX Edición del Premio Minerva Anna Maria Mammoliti

Estar en la primera línea de la defensa de los derechos humanos: ¿por qué? Dedicar nuestro propio tiempo a defender a quienes a veces ni tan siquiera conocemos personalmente o no conocemos demasiado bien y luchar en la jungla de la violencia infestada por los orcos atemporales que vampirizan a las vidas humanas: ¿por qué? Porque las atrocidades y dolores que padecen los más débiles, lo sentimos en nuestra propia piel. Por lo tanto, es un deber premiar, valorar y escuchar a las personas que actúan como una caja de resonancia para los más débiles; a las personas que dan voz a quienes han perdido hasta el habla.

Estas personas deben ser esperadas con ansia como las estrellas de San Lorenzo. Deben ser premiadas y deben ser conocidos porque es un imperativo moral escuchar las palabras que salen de su boca, a menudo demasiado seca debido a la sequedad que provoca la indiferencia común, ¡esa voz que pide a gritos ayuda! En Italia, las voces de los más débiles han sido escuchadas; sus vidas han sido defendidas y por sus derechos hay personas meritorias que luchan para que se cumplan – o mejor dicho, personalidades por sus méritos – que han sido merecidamente premiadas. Ayer tuvo lugar este reconocimiento y agradecimiento con el Premio Minerva, el primer premio italiano dedicado a las mujeres que cuenta con el patrocinio del Presidente de la República, creado por Anna Maria Mammoliti, fundadora de la Asociación “El Club de Mujeres” en 1983 y de la publicación mensual. Un premio dedicado a las mujeres que trabajan en el campo del “Conocimiento” y que, simbólicamente, representan modelos femeninos ejemplares por sus habilidades profesionales y por los valores positivos que las caracteriza. El premio también se otorga a un hombre que contribuya de manera profesional y humana con la sociedad. El premio consiste en un broche de oro y piedras preciosas que representan la cabeza de Minerva y que fue diseñado por el Maestro Renato Guttuso.

Laila Maher fue una de las galardonadas, presidenta honoraria del teléfono verde “Mai più sola” (Nunca más sola) de Acmid Donna Onlus (Asociación de Mujeres Marroquíes en Italia) donde mujeres italianas y marroquíes llevan muchos años trabajando para favorecer la interrelación entre las culturas mediterráneas, difundiendo la cultura marroquí, ayudando a las mujeres inmigrantes a salir del drama del analfabetismo, informando a las mujeres sobre sus derechos y deberes y apoyándolas en el proceso de integración, sin que esto implique la pérdida de sus tradiciones.

Y detrás de una gran mujer, hay siempre… una gran mujer – seamos sinceros – y de hecho, como presidenta, fundadora y creadora de ACMID aparece Souad Sbai; una mujer siempre en primera línea en la lucha por la defensa de los derechos de mujer y de los derechos humanos, escritora de un mar de ensayos y artículos que dan voz a quienes no la tienen, y ex miembro del Parlamento de la República Italiana donde construyó el ruedo para luchar por los más débiles que, a menudo, son los más olvidados.

“Es un honor para nosotros haber recibido el Premio Minerva en su XXIX Edición, sobre todo porque significa el reconocimiento del trabajo que la asociación desempeña para defender los derechos de las mujeres y de los menores hostigados por la violencia y los abusos que, a menudo, les arrebata incluso vida”. Estas son las declaraciones de Souad Sbai; pocas palabras pero llenas de verdad; ella es así: lejos del centro de atención porque siempre está ocupada en la primera línea del frente donde esquiva las balas y arriesga su propio cuerpo para proteger a quienes ya no pueden defenderse por sí mimos.

Acmid, Souad Sbai, personas como Adriana Cantiani: los músculos de la benemérita asociación, confirman ser un punto fijo para aquellos que necesitan ayuda. Personas dignas de reflejar la luz dorada del premio otorgado.